El aparato reproductor femenino

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Conoce tu cuerpo, vive mejor. Así define la manera de enfocar tu vida un mantra que últimamente está muy de moda y que yo he decidido aplicar a mi vida hace ya tiempo. Y como bien sabéis que me encanta compartir mis experiencias y conocimiento con vosotras, he decidido aplicarlo al blog hablando del aparato reproductor femenino.



Lógicamente esta parte de vuestro cuerpo no supondrá ningún misterio para la mayoría de vosotras, pero me consta que cuento con alguna seguidora que aún podría encontrarse en fase de descubrir su cuerpo y conocerse mejor. Por otro lado, nunca viene mal refrescar conceptos, ¿Quién sabe si leyendo esto no te sucede eso de encontrarte con algo que no sabías o que habías olvidado hace tiempo?

Conoce el aparato reproductor femenino

Ya sabéis que en estos artículos hablo constantemente sobre cómo ser mamá y de los asuntos relacionados con la materia. Pues bien, como es lógico el aparato reproductor femenino tiene mucho que decir en todo este asunto, y es que se trata del encargado de llevar a cabo la fecundación, gestación y el nacimiento del futuro bebé.

A la hora de presentar de una forma teórica esta parte de nuestro cuerpo se suele tener en cuenta la subdivisión interior y exterior. Y es que nuestro aparato reproductor está formado por los órganos externos, conocidos en conjunto bajo el término ‘vulva’, y por los órganos internos.

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A este último subgrupo no se le conoce de manera global bajo un nombre teórico, pero es importante conocer que agrupa los órganos conocidos como vagina, útero, trompas de Falopio y los ovarios. Pasemos pues a conocer en detalle cuál es la misión y principales características de cada uno de estos órganos femeninos del aparato genital.

El interior del aparato reproductor femenino

Seguiremos un recorrido que nos lleve desde el exterior hasta el interior del cuerpo femenino. En dicho camino, lo primero que vamos a encontrar es la vagina, que podemos describir como un canal muscular preparado para albergar al pene durante el momento del encuentro sexual. Una vez el bebé esté en disposición de abandonar el útero (momento de dar a luz) pasará por la vagina para llegar al exterior.

El útero es uno de los elementos del aparato reproductor femenino que goza de mayor protagonismo. Esto se debe a que es el lugar principal en el que se desarrolla el futuro bebé. Será en el útero donde el cigoto se instale y donde vaya recibiendo los nutrientes necesarios para que se lleve a cabo el proceso de gestación del feto.


El útero está conectado a los ovarios, otra de las zonas de relevancia, a través de las trompas de Falopio. Se trata de unos pequeños canales en forma de tubo que transportan los óvulos hacia el útero y la vagina. De hecho, es aquí donde los óvulos esperan a ser fecundados (aunque si esto no se llega a producir ya sabemos que el óvulo terminará llegando al exterior a través de la menstruación).

Finalmente tenemos los ovarios, también conocidos como gónadas femeninas. Su función principal es la de producir los óvulos con una frecuencia determinada, de forma que su importancia y correcto funcionamiento puede llegar a ser vital. Sin la producción de óvulos no podemos hablar de fertilidad femenina ni de ningún tipo de proceso de reproducción.

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Bien, todos estos órganos deben estar sanos y su funcionamiento debe ser correcto para que el embarazo transcurra por los mejores cauces. No obstante, esto no significa que vayan a permanecer inmutables, y es que eso de ‘aguantar’ a un ser vivo que crece en nuestro interior durante 9 meses, tenía que dejarse notar.

El aparato reproductor cuando estás embarazada

Probablemente el tapón mucoso sea uno de esos cambios que es conocido por la gran mayoría. Se trata de un tapón de densidad apreciable que se forma en el cuello del útero y cuya principal misión es la protección del feto. Se podría decir que actúa como una especia de sellador que protege el desarrollo del bebé y asegura su protección ante posibles sustancias nocivas.

Este tapón mucoso se elimina una vez ha comenzado el proceso de dilatación para dar a luz. Su desaparición dependerá de la mujer a la que le preguntes, ya que algunas hablan sobre la expulsión de un tapón, otras notan mayor flujo del normal, y podemos encontrar hasta quienes aseguran haberlo expulsado en alguna de sus visitas al cuarto de baño.

Con la llegada del embarazo las mujeres también experimentaremos cambios en la vagina. Los principales son una mayor elasticidad (que pueda permitir la salida del recién nacido) y un aumento de flujo, que pasará a ser espeso y ácido con el objetivo de combatir la aparición de infecciones por hongos en el aparato genital femenino.

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Finalmente, también es normal que se experimenten modificaciones en la vulva (de la que vamos a hablar más adelante). Es normal que este órgano del sistema reproductor femenino se hinche ligeramente durante el embarazo y aumente su vascularización. El resultado de este último proceso puede dejarse notar en ligeros cambios de color y la aparición de varices valvulares en las etapas finales del embarazo.

El exterior del aparato reproductor femenino

La zona externa del aparato reproductor suele ser la que mejor conocemos, ya sea por ser más accesible a la vista o porque muchas y muchos la identificamos con la zona sexual por excelencia. Allí encontramos, por ejemplo, el monte de venus, una zona de tejido graso que tiene la función de amortiguar el contacto cuando se está produciendo el momento de la penetración.

También identificamos los labios mayores, que ejercen la función de protección ante el medio exterior y evitan la entrada de bacterias en el aparato reproductor, y los labios menores, situados más en el interior y también con una función regulatoria. En el caso de los labios menores no solo se trata de impedir la entrada de sustancias nocivas, sino también de mantener la temperatura interna de la zona.


Mención importante debemos otorgarle al clítoris, que si bien no tiene una función intrínsecamente relacionada a la función de reproducción, sí que podemos señalarlo como la clave del placer femenino. Tejido eréctil con más de 8.000 fibras de tejido nervioso y conexión directa con nuestro punto G, saber tratar a este pequeño amigo nos garantiza más de una satisfacción.

Esta zona externa se completa con el meato urinario, zona exterior de la uretra, y la horquilla vulvar, que es la zona en la que se unen los labios mayores con los labios menores. En definitiva, una buena serie de elementos que toda mujer debe aprender a diferenciar y controlar, pues su cuidado nos dará la llave de poder quedar embarazadas, pero también de disfrutar al máximo de nuestra vida sexual.

Tips para quedar embarazada

Espero que esta clase de anatomía improvisada te haya parecido de lo más interesante e incluso te haya podido servir para aprender alguna cosilla nueva. Como he dicho al comienzo, conocer nuestro propio cuerpo es algo necesario e importante para nuestra vida diaria. Cada cuerpo es diferente y reacciona de manera diferente, por lo que conocerse a una misma es la garantía de detectar los posibles cambios y problemas.

Justamente ahí es donde aparece el valor de conocer el aparato reproductor femenino, ya que una rápida identificación de los problemas nos puede ayudar a lograr que no se conviertan en grandes contratiempos. Y esto vale para la vida diaria, pero sobre todo para el esperado momento de quedar embarazada.

En ese momento tu cuerpo se someterá a múltiples cambios y estar preparada para diferenciar lo que es una alteración normal y esperada de lo que puede ser un problema, marcará la diferencia. En lo que respecta a mi experiencia personal, conocer mi cuerpo no me ha traído más que ventajas, y en muchos ámbitos de mi vida.

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